El toque femenino que podía necesitar este rincón musical.
Ella brilla con la luz con la que te puede deslumbrar su voz.
Puede resultar un poco injusto (a mi me lo parece) que
tengamos que conocer a esta chica, esta It Girl de Nueva Zelanda, por su dúo
con Goyte en Somebody I used to know,
aunque no desprestigiemos esa canción cuya letra ocupa la mayoría de los
corazones rotos de Europa, cuyo video es realmente original y musicalmente
sutil.
Pero aquí estábamos hablando de una niña que nace en una casa con dos
padres médicos y su primer regalo consciente de cumpleaños es una guitarra.
Esta niña aprende, y de qué manera, a moldear su voz ella solita. También
escribía sus propias letras, véase portento en el diccionario.
A los 12 años
canta el himno Neozelandés delante de un estadio de rugby repleto y de ahí su
cohete tuvo que despegar. Con 17 añitos escribe y graba su primer "hit" Simply on my lips, que aunque bastante
acertado poco tiene que ver con su disco actual. Esta chica ha conseguido que las críticas la comparen con Nina Simone.
Una Kimbra, ya consolidada, lanza en 2011 Vows, su primer disco que fue mejor álbum en su tierra natal
durante cinco semanas consecutivas. Sus primeros sencillos Settle Down, Cameo Lover y Good Intent, acompañados de unos videos
repletos de color, personalidad y metafóricos, son dignos de admiración. Fíjate en el guiño de las dos pequeñinas que salen en cada uno de estos videos.
Una
mezcla musical que mis oídos no habían tenido el placer de escuchar
anteriormente. Y ya si oímos algunos de sus directos, debo avisarte de que te
agarres el sombrero por que seguro que su voz hará que se te resbale sin darte
cuenta.